1. La inversión real
El primer dato que suele aparecer en una franquicia es la inversión inicial. Puede incluir canon de entrada, equipamiento, mobiliario, obra o stock, pero no siempre refleja todo el dinero que necesitaremos hasta que el negocio alcance un nivel razonable de actividad. Por eso conviene calcular la inversión real incorporando también licencias, fianzas, depósitos, gastos de apertura, circulante, personal, marketing local y una reserva suficiente para afrontar los primeros meses. Una inversión anunciada de 40.000 euros puede convertirse fácilmente en una necesidad financiera bastante mayor. Después de los 50 esta cuestión merece una atención especial. Poder invertir una cantidad no significa necesariamente que debamos invertirla. Si ese dinero representa una parte relevante de nuestros ahorros o de los recursos destinados a nuestra seguridad futura, debemos valorar con mucha prudencia cuánto estamos realmente dispuestos a arriesgar.


